Controlar la Glucemia.
La determinación de la propia glucemia por parte de la persona con diabetes, es el avance mas importante para el control la enfermedad desde el descubrimiento de la insulina en 1921. Sólo la introducción de los agentes orales en 1955 podría rivalizar respecto en importancia, con el advenimiento de las tirillas reactivas y los monitores de glucosa o glucómetros.
Se considera al automonitoreo de la glucemia (AMG) como una de las piedras angulares del cuidado de la diabetes mellitus (DM). Los resultados de este procedimiento se utilizan como una de las herramientas para determinar el estado metabólico en la enfermedad, medir la eficacia del tratamiento y realizar los ajustes necesarios en el plan de alimentación, el ejercicio y la medicación para lograr las metas terapéuticas y el mejor control metabólico posible.
Antes de 1975, el monitoreo de la diabetes solo constaba del análisis de la glucosa urinaria y de la detección semicuantitativa de la cetonuria. Los médicos revisaban las glucemias de laboratorio que se determinaban periódicamente y los registros de la glucosa urinaria que se realizaban en el hogar. El propósito era proveer información (con metas terapéuticas no siempre precisas) para, fundamentalmente, aliviar los síntomas de la DM y las hipoglucemias como consecuencia del tratamiento.
Existen continuos progresos con los métodos y los objetivos del AMG, como resultado de las mejoras tecnológicas y del fortalecimiento de las evidencias del vínculo entre la hiperglucemia y las complicaciones crónicas de la enfermedad. A mediados de los 80’, el AMG comenzó a reemplazar a las pruebas de glucosuria en la evaluación diaria. Al mismo tiempo, la Hemoglobina Glicosilada (HbA1c) se constituyó en la base del control que realiza el equipo de salud.
Se recomienda en la actualidad que todos los pacientes con DM realicen el AMG, especialmente aquellos que utilizan insulina.